Día del Olimpismo Gallego 2017

Miércoles, 01 Julio 2015 18:07

Juegos de la XX Olimpiada, Múnich 1972

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

Juegos de la XX Olimpiada, Múnich 1972

Munich 1972Conrado Durántez, Presidente de la Academia Olímpica Española, realiza en esta serie de artículos un recorrido por las Olimpiadas de la Era Moderna desde la restauración del Movimiento Olímpico por Pierre de Coubertin en 1894 hasta nuestros días. En este capítulo viajamos hasta Múnich quien se adjudicó la celebración de los Juegos de la XX Olimpiada de la Era Moderna.

FacebookTwitterDiggDeliciousStumbleuponGoogle BookmarksNewsvineLinkedinPinterest

Treinta y seis años después de que Alemania, en Berlín, fuese sede olímpica, la decisión del COI otorgaba de nuevo a los anfitriones ger­manos la organización de los Juegos de la XX Olimpiada. En esta ocasión fueron adjudicados a la ciudad de Múnich, que en la Sesión de Roma, celebrada en abril de 1966, frustró una vez más las esperanzas españolas, en candida­tura que mantenían Madrid y Barcelona1.

La nueva Alemania, bajo el impulso dinámi­co y tenaz que le habían imprimido sus nuevas generaciones, quería ofrecer al mundo una vi­sión real del poder técnico y económico, y so­bre todo pacífico, que había venido fraguando de forma callada y constante durante las últi­mas décadas. Los Juegos de 1972 no serían como los de 1936, «grandiosos y monumenta­les, a lo Wagner», pero en su eficacia y técnica­mente se perseguía, por otros derroteros, una similar grandiosidad, para la que contaban en­tonces, como antaño, con una entusiasta pobla­ción, que en conocimiento medio sobre educa­ción física, deportes y olimpismo, puede arrojar sin lugar a dudas la cota más alta del mundo.

Se aprobó un fabuloso presupuesto para los Juegos de 1972, curiosamente coincidente en 1972 millones de marcos y se puso en marcha una remodelación total de la ciudad —vías de acceso, calles, puentes, avenidas y línea de me­tro—. El parque de Oberwiesenfeld, con tres millones de metros cuadrados, se convirtió en la zona que albergaba los centros principales de competición, en proximidad con la Villa Olím­pica, y se realizó un gigantesco techo de vidrio acrílico de 75.000 metros cuadrados, que re­presentaba el perfil de los Alpes, hecho de pa­neles superpuestos sujetos con redes metálicas que dejaba pasar la luz y la ventilación, favore­ciendo con su luminosidad el uso en el interior de todo tipo de cámaras de filmación.

Si la ciudad de Barcelona en el año 1992 fue la sede de las distancias mínimas, Múnich 72 lo fue de las distancias cortas. Un equipo de pro­fesionales integrado por 125 arquitectos, 108 ingenieros y una plantilla media de 15.000 obreros pertenecientes a 18 nacionalidades distintas, trabajaron durante más de 1.000 días para hacer realidad los ambiciosos proyectos urbanísticos y paisajísticos, que habrían de mo­delar Múnich para celebrar el acontecimiento deportivo.

Pebetero Munich 1972Entre ellos, además de la revolucionaria cu­bierta transparente de los centros competitivos, destacaba la gigantesca mole de la torre de te­levisión, con 290 metros de altura, y en la que, junto con los servicios propios de su cometido, se albergaba un restaurante giratorio con capacidad para 216 personas. Este restaurante, daba cada media hora una vuelta completa sobre su eje, permitiendo contemplar una maravillosa panorámica de la ciudad olímpica. En todo este despliegue técnico y urbanístico para aco­ger a la gran cantidad de visitantes que traen consigo los Juegos, también se construyó una red especial de metro, concebida en forma de aspa, con ocho líneas que pasaban por el centro y unían todos los pueblos de la periferia2.

De esta manera Múnich, cabeza de Baviera, capital latina de la rubia Germania, meca mun­dial de la cerveza, medieval, burguesa, próspe­ra y hospitalaria, acogedora, cálida, abundante, laboriosa y tradicional, se aprestó en los prime­ros días del mes de agosto de 1972 a convertir­se también en «Múnich olímpica». Para com­pletar la imagen de la ciudad de cara al exterior, se trazó un rico programa cultural bajo el títu­lo general de Culturas mundiales y arte moderno, destacando entre sus múltiples exposiciones la de Cien años de excavaciones en Olimpia, en la que con modesto orgullo se dejó traslucir la ri­gurosa, profunda y desinteresada labor investigadora hecha por los arqueólogos germanos en el sagrado recinto de Olimpia.

Durante las semanas previas al inicio de las competiciones oficiales, se organizaron pruebas preolímpicas que sirvieron para empezar a pre­parar y caldear el ambiente de la gran fiesta próxima. Las computadoras electrónicas se pu­sieron al servicio de los Juegos, y la denomina­da Golym, con sus 60 terminales, abasteció a los 4.000 enviados especiales, de todo tipo de datos, aún de carácter nimio, relacionados con la informática deportiva.

Antorcha Munich 1972Antorcha de los Juegos de la XX Olimpiada - Munich 1972

El éxito de los pictogramas en su esquema­tismo orientador, facilitó la comunicación rápi­da, y el profesor de diseño Otl Aicher creó una rica gama de colores en azules, verdes y amari­llos que cromatizaron carteles, uniformes, ban­deras, murales, folletos, catálogos o sellos. El rojo, como color revolucionario, estaba exclui­do. El símbolo de los Juegos, llamado Univer­so, representaba una espiral con intermitencias azules y blancas que daba una sensación óptica de ascender al infinito. El 26 de agosto tuvo lu­gar la tradicional y solemne jornada inaugural, y el fuego de Olimpia, que un mes antes había sido encendido en el sagrado recinto del Altis por María Mosjoliu, hizo su entrada triunfal en el Estadio portado por el atleta germano Gunther Zahn, a quien escoltaban en repre­sentación de los continentes, el Africano Kip­choge Keino, el asiático Kenjo Kimiliara, el oceánico Derek Clayton, y el norteamericano Jim Ryun. Los Juegos comenzaron...

Medallas Munich 1972

Medalla de los Juegos de la XX Olimpiada - Munich 1972

Pero el esplendoroso escaparate olímpico iba a ser asaltado por facciones fanáticas deseosas de notoriedad, que dejaron un saldo de sangre y terror como espantoso testimonio de un récord macabro. Ya antes del fatídico 5 de sep­tiembre, el COI tuvo que soportar las presiones de la Organización para la Unidad Africana, para que excluyese a Rhodesia de los Juegos, bajo la amenaza de retirada y boicoteo de va­rios países de aquel continente más Yugoslavia y Afganistán, que, entre otros, se unieron al plante. Por 36 a 31 votos, Rhodesia fue exclui­da, y la fuerza del COI debilitada, en solución calificada por su Presidente Avery Brundage como de «suicidio olímpico» al permitirse una tan intolerable injerencia de la política en el mundo del deporte. Pero nadie se esperaba los trágicos sucesos del 5 de septiembre3.

En la madrugada de aquel día, un comando del grupo extremista Septiembre Negro, el ala más radical de Al Fatah, movimiento para la li­beración de Palestina, invadió los aposentos del equipo israelí, matando a uno de sus miembros e hiriendo a otro y secuestrando como rehenes al resto. La conmoción en la ciudad, en la villa olímpica y en el mundo es total. Pronto se sabrán sus reivindicaciones teñidas ya de sangre. Liberación de 250 palestinos presos en Israel entre los cuales se haya el japonés Kozo Oka­moto, autor de la masacre del aeropuerto de Lotz, que costó la vida a treinta y seis personas; salida con los rehenes de Alemania; negocia­ción desde el exterior sobre su liberación y omisión total sobre cualquier intento de fuerza contra el comando, pues ello conduciría a la ejecución inmediata de los presos.

Septiembre Negro

Terrorista de Septiembre Negro en una terraza de la Villa Olímpica

Mil doscientos policías cercaron la Villa Olímpica y veinticinco tiradores de elite toma­ron posiciones cercanas al edificio en el que por una ventana asomaba la faz siniestra de algún terrorista, cubierto el rostro con un pañuelo o pasamontañas. Gobierno, embajadas, policías y mandos deportivos actuaron febrilmente para lograr una solución. Al fin, de noche, haciendo creer al comando la aceptación de sus condi­ciones, son llevados en helicóptero al aeropuer­to de Fürstenfeldbruk, en donde les esperan expertos tiradores de precisión. En un momen­to dado, las tinieblas son rotas por la luz de potentes reflectores, iniciándose un intenso tiro­teo que durará ocho minutos. Un terrorista ha hecho estallar una bomba de mano, y cuando las armas enmudecen, hay quince cuerpos sin vida: nueve rehenes, cinco terroristas y un poli­cía alemán. Un dramático balance para la his­toria olímpica4.

Los tres mil periodistas destacados en los Juegos, especialistas del deporte, se vieron convertidos de la noche a la mañana en insospe­chados corresponsales de guerra, para vivir en directo unas horas de dramática intensidad y dar amargo testimonio informativo de la irrupción en los tiempos modernos del gran terro­rismo internacional.

¿Deberían continuar los Juegos? Su interrup­ción, como argumentaría un miembro del COI, sería poner al antojo de criminales la cau­sa olímpica. Pero la gran fiesta de la juventud se tiñó de luto con la trágica desaparición de varios de sus miembros. Un solemne acto fúne­bre se desarrolló en el Estadio al día siguiente, con asistencia de ochenta mil personas y las banderas ondeando a media asta. Asisten atle­tas de todos los países, menos los árabes, úni­camente representados por Marruecos5.

Los trágicos sucesos de Múnich, fueron un doloroso y estridente aldabonazo de urgente alarma, ante la situación convulsa de sectores marginados cuando no discriminados e injustamente humillados por sangrienta opresión, impávida a requerimientos internacionales. La automaticidad cósmica de la caja de resonancia olímpica, había sido utilizada una vez más con ajenas finalidades a su consustancial esencia pacífica y festiva, pero además, en esta ocasión, con impensables y siniestras consecuencias. Tan dramáticos acontecimientos hicieron cambiar drásticamente la planificación organizati­va de los Juegos y desde entonces todo será dis­tinto ya. La finalidad comunicativa que la con­centración olímpica supone, a partir de Múnich se vio dificultada cuando no impedi­da, por las severas medidas de seguridad en cada caso adoptadas. Dentro del complejo or­ganigrama olímpico, Múnich, marcó el inicio del desarrollo de un nuevo e importante capí­tulo, cual es el de arbitrar normalmente costo­sos mecanismos garantizadores suficientemen­te disuasorios a facciones reivindicativas, revolucionarias o criminales de diversa índole, que impidan la particular instrumentalización de los Juegos para sus interesados o inconfesa­bles fines.

Mark Spitz

Mark Spitz (USA)

Pero el amargo signo del 72 también tuvo sus fases de gloria competitiva y el nadador americano Mark Spitz cumpliendo su pronóstico, se colgó del pecho siete medallas de oro. La pro­gresiva mercantilización del éxito de las gran­des figuras campeoniles, se puso de manifiesto en la gesta de Spitz, que acudía a los Juegos con la perspectiva de un holgado futuro asegurado en la firma Williams Morris, una de las mayo­res agencias publicitarias del mundo, «valien­do», su hazaña ulterior, en ingresos potencial­mente publicitarios, una suma equivalente a cinco millones de dólares por medalla6. En otro sentido, la gimnasta rumana Olga Korbut, que por primera vez realizó un mortal hacia atrás en la barra de equilibrio, con su figura frágil e infantil, acaparó los primeros puestos y el afecto y admiración del público.

Olga Korbut

Olga Korbut (RUM)

El atletismo vio el resurgir del fondo y medio fondo finlandés en las figuras de Lasse Viren y de Pekka Vasala. Viren, vencedor en las prue­bas de 5.000 y 10.000 metros, a pesar de una caída en esta última final, se erigió en heredero de los míticos Kolehmainen, Salminen y Nurmi. Vasala logró en la final de 1.500 metros doblegar a Keino, que era, con el estadouni­dense Jim Ryun, uno de los máximos aspiran­tes al oro. Este último atleta sufrió, como le ha­bía sucedido a Vasala, una aparatosa caída que le apartó de cualquier posibilidad de acercarse a los puestos de honor. Las caídas, a la orden del día en estos Juegos en su apartado atlético, vieron cómo muchos de los favoritos sucum­bían ante la adversidad y no ante los contrarios.

Una mínima diferencia, sólo dos centíme­tros, impidió al soviético Lusis revalidar el triunfo en jabalina, que ya consiguiera en Mé­xico 68, frente al alemán Wolfermann. Fueron 90, 48 metros contra 90, 46. También por una escasa diferencia, la Unión soviética venció a la selección de baloncesto de Estados Unidos en los últimos tres segundos, tras un igualado y emocionante partido.

Mascota Munich1972

Waldi - Mascota de los Juegos de la XX Olimpiada - Múnich 1972

El Príncipe de España, D. Juan Carlos de Borbón, regatea en las frías aguas de Kiel en la clase Dragón, defendiendo los colores de su equipo y otro español, Francisco Fernández Ochoa en las heladas pendientes de Sapporo, consigue la medalla de oro en slalom especial, con inspirada actuación que provocó la incre­dulidad admirativa de los habituales patrones de las pruebas de Invierno.

Otra medalla para España, en esta ocasión de bronce, fue a parar a manos del ciclista Jaime Huélamo en la prueba de fondo en carretera, que tuvo ulteriormente que devolver por dar positivo en el control antidopaje. Huélamo, que había sentido molestias en el pecho y abdomen atribuidas a las secuelas de una bron­quitis de principio de temporada, sólo había ingerido un terrón de azúcar con coramina, sustancia que estaba permitida por la Unión Ciclista Internacional (UCI).

Lord Killanin

Lord Killanin (IRL) - 6º Presidente del Comité Internacional Olímpico

Con el período olímpico que los Juegos de 1972 abren también se inicia un cambio en la presidencia del COI, ocupada ahora por Mi­chael Morris, Lord Killanin que sucedía a Avery Brundage, el paladín, que durante veinte años defendió a los Juegos en personal y te­sonera campaña contra el voraz intrusismo co­mercial y mercantilista. Las realidades conse­guidas no se correspondieron con los esfuerzos e ilusiones puestas en el empeño y ante la evo­lución de los acontecimientos, en carta de fe­cha 22 de diciembre de 1972, Brundage pre­sentaba también su dimisión como miembro del COI7. Tres años más tarde, el 8 de mayo de 1975, Avery Brundage calificado como el último romántico del deporte fallecía a la edad de 87 años8. Los incidentes ocurridos en los Juegos de Invierno de Sapporo que llevaron a la descalificación del esquiador austríaco Karl Schcranz ante su provocante y alardeado profe­sionalismo9 obligaban a la adopción de un permisivo cambio aconsejador de una política más tolerante al respecto, ante la innegable rea­lidad sociodeportiva. El nuevo Presidente Lord Killanin, calificado como «mano de hierro en guante de terciopelo»10, será el encargado de llevarla a cabo durante un período (1972-1980) en el que las convulsiones olímpicas se habrán de decantar en las desnortadas algaradas de los boicoteos.

La edición olímpica del 72 dejó en evidencia una vez más, la progresiva amenaza del gigantismo de los Juegos unida a la inquietante se­cuela de su astronómico coste. Denver ha de declinar la oferta organizativa oficial de los XII Juegos de Invierno para 1976 ante la cerrada negativa de un referéndum popular temeroso de heroicos sacrificios económicos. Innsbruck se hará cargo del compromiso, en razón al aho­rro que suponía haber organizado una reciente edición anterior 11.

El abundante aporte de los ingresos televisi­vos que se incrementan duplicados en el corto espacio de dos períodos olímpicos son, en el momento, confiados estímulos en que basar peticiones organizativas12.

La Comisión Ejecutiva del COI desarrollada en Lausana entre los días 2 al 5 de febrero de 1973 dio realidad operativa a una función esencialmente olímpica, constituyendo la Co­misión de Solidaridad13. Van Karnebeek expu­so a la sazón los trabajos llevados al respecto por los tres Vicepresidentes del COI junto con el coordinador, Julio Onesti. La Comisión de Solidaridad Olímpica iniciaba así su rumbo operativo en justa misión de ayuda con coordi­nación a los Comités Olímpicos nacionales, es­pecialmente los más necesitados, programando y sufragando cursos varios de capacitación de dirigentes, así como de iniciación y perfeccio­namiento deportivo14. Pese a la pobre inicial respuesta a la primera y generosa oferta a la que sólo contestaron cinco destinatarios15, la pro­gresiva acción de la Comisión así creada, gene­ró una adecuada difusión del deporte y el olim­pismo en áreas subdesarrolladas, sin cuyo eficaz estímulo la tarea sería impensable, utilizándose siempre como instrumento de acción, la sistemática prestación de servicios en su más diver­sa índole (expertos, clases, cursillos, publicacio­nes, becas, etc.) pero no la subvención financiera o entregas dinerarias16.

En la 73ª Sesión del COI, desarrollada en Varna entre el 5 al 7 de octubre de 1973, se han de reiterar advertencias ante la presión mercan­tilista publicitaria sobre el derecho exclusivo y excluyente del COI en la filmación de Juegos, así como la amenaza de inmediata descalifica­ción de aquellos deportistas que dentro de un recinto olímpico realizasen ostentosa exhibi­ción de artículos deportivos como medio de promoción de marcas comerciales17.

XI Juegos de Invierno Sapporo 1972

Japón con Sapporo, organizará los XI Juegos de Invierno en los que España consigue la pri­mera medalla de oro en unos Juegos de Invier­no merced a Francisco Fernández Ochoa en slalom especial. Suiza obtiene un éxito rotundo conquistando cuatro medallas de oro, tres de plata y tres de bronce.

Fuente: DURÁNTEZ, Conrado: Las Olimpiadas Modernas, Madrid. 2004, pág. 31 y ss.
Conrado Durantez UABCONRADO DURÁNTEZ
Es Presidente de Honor del Comité Internacional Pierre de Coubertin, Presidente fundador del Comité Español Pierre de Coubertin, Presidente fundador de la Asociación Panibérica de Academias Olímpicas y también Presidente fundador de la Academia Olímpica Española y Miembro de la Comisión de Cultura del Comité Olímpico Internacional hasta 2015. Ha intervenido en la constitución de más de una veintena de Academias Olímpicas en Europa, América y África. Su vocación por el Olimpismo ha sido proyectada en constantes y numerosas intervenciones en congresos mundiales, conferencias y simposios diversos, así como en la publicación de numerosos artículos en periódicos y revistas especializadas nacionales y extranjeras dedicados al examen y estudio del fenómeno olímpico.
Fuente vídeo: http://www.youtube.com

CITAS:

1 DURÁNTEZ, Conrado: Barcelona 92, XXV Olimpiada, pág. 24.

DURÁNTEZ, Conrado: L’Olimpisme i els seus Jocs, p. 73.

2 DURÁNTEZ, Conrado. Múnich preolímpico. En Deporte 2000, noviembre de 1970, pág. 57.

3 GRAUPERA, M. Hortensia: Op. cit., pág. 236.

4 VARELA, Mercé: Los Juegos Olímpicos, pág. 84.

MANDELL, Richard: Historia cultural del deporte, pág. 266.

GRAUPERA, M. Hortensia: Olimpismo y política, pág. 249.

DURÁNTEZ, Conrado: El Olimpismo y sus Juegos, pág. 73.

THARRATS, J. Gabriel: Los Juegos Olímpicos, pág. 983.

5 THARRATS, J. Gabriel: Op. cit., pág. 984.

6 MANDELL, Richard: Op. cit., pág. 267.

DURÁNTEZ, Conrado: Valores humanísticos y culturales del deporte, Confe­rencia Magistral del II Congreso Mundial del C.O.I. de Ciencias del Deporte, Barcelona, 30 de octubre de 1991.

7 Revista Olímpica, 1972, pág. 52.

8 Revista Olímpica, 1977, pág. 238.

9 VARELA, Mercé: Op. cit., págs. 82 y 83.

10 GRAUPERA, M. Hortensia: Op cit., pág. 60.

11 BERLIOUX, Monique: Prosperidad Olímpica, en Revista Olímpica, 1973, pág. 3.

12 BERLIOUX, Monique: Op. cit., pág. 4.

13 Revista Olímpica, 1975, pág. 52.

14 Revista Olímpica, 1975, pág. 122.

15 Revista Olímpica, 1975, pág. 252.

16 C.O.I. Comisión Ejecutiva, Lausana, 9-11 de febrero de 1974.

17 Revista Olímpica, 1974, págs. 13y 15.

Visto 2729 veces Modificado por última vez en Lunes, 27 Julio 2015 11:00
Inicia sesión para enviar comentarios

Acceso Asociados

Más leídos

Agenda

loader

Ahora en línea

Hay 81 invitados y ningún miembro en línea

Boletín del CEO del COI

Revistas Científicas

Próximos Congresos

Twitter

Facebook

Canal Olímpico

Scroll to top

Las cookies son pequeños archivos de texto que su ordenador descarga cada vez que visita un sitio web. Cuando regresa a ese sitio web, o visita sitios web que utilizan las mismas cookies, estas reconocen su ordenador o dispositivo móvil y facilitan y aceleran la navegación

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información consultado nuestra Política de Cookies’.